Teresa
Berganza, el canto como expresión de estilo
Tiene los ojos negros y la sonrisa blanca
Su vocación es la música; su designio, el canto.
Ha marcado, con caracteres de arquetipo, para siempre,
a Dorabella, Zerlina y Cherubino; a Rosina, Angelina e Isabella;
a la Perichole; a Dulcinea; a Charlotte; a Carmen ...
| “Teresa es la interiorización,
la delicadeza musical, la sensualidad y la fantasía poetizada.” |
Su voz, la voz subyugante de Teresa Berganza, es algo
así como la invocación a un misterio que se hace cómplice
de los destellos de una mirada; una voz plena de duende, que no
es fin en sí misma, sino admirable medio natural al servicio
del sentimiento que infunde al canto la ideal pureza lírica
de una melodía; o el arrebato de una pasión existencialmente
dramática. Voz de y para todas las vocales; voz para el recamado
musical de la palabra, con la que llega a fundirse de modo prodigioso.
Teresa Berganza enriquece los sonidos mediante un implacable
fraseo, logrando que la palabra se proyecte nítida a través
de una emisión, en la que el virtuosismo de los “legatos”
traduce ritmos y cadencias con sutileza de orfebre.
En Teresa Berganza todo cuanto queda dicho otorga argumentación
sobrada para deducir una síntesis estética, sobre
la cual una rotunda personalidad impone estilo. Se canta como se
es; y Teresa es la interiorización, la delicadeza musical,
la sensualidad y la fantasía poetizada. Ese es el estilo
Berganza. Un estilo acuñado desde aquel día de Aix-en-Provence,
en el que la crítica francesa anunció el nacimiento
de una mezzosoprano de época; estilo que en Salzburgo se
reafirma para alcanzar su consagrada culminación en Edimburgo,
cuando Teresa asume el tan difícil y trascendental compromiso
de afrontar “Carmen”, una mujer-personaje de cuerpo
y alma que antepone la libertad y el amor a la propia vida...
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Estilo Berganza para enhechizar a la ópera de
París, Viena, Scala de Milán, Covent Garden, Ópera
de Roma, Colón de Buenos Aires, Metropolitan de Nueva York,
Ópera de Dallas, Chicago, San Francisco, Ópera de
Hamburgo, Estocolmo, etc. , bajo la dirección orquestal de
Giulini, Rescigno, Von Karajan, Solti, Metha, Abbado, Baremboim,
Muti, Adler ... y con el rigor escénico de Zeffirelli, Rennert,
Ponelle, Strehler, Faggioni, entre otros. Teresa es la única
mujer llamada como
| “Es algo más que una mezzosoprano.
Teresa es una manera de ser y de sentir; un estilo palpitante,
con poderoso carisma y majestad de diosa.” |
Académica de Número en la Real Academia
de Bellas Artes de San Fernando.
A buen seguro que Mozart, Haendel, Rossini, Purcell,
Offenbach, Bizet y Massenet, se estremecen de gozo en el inmenso
espacio de su gloria, cuando esta madrileña de “rompe
y rasga” descifra, con su voz, el misterio que ellos nos legaron
con sus arias.
A fin de cuentas, Teresa Berganza es algo más
que una mezzosoprano. Teresa es una manera de ser y de sentir; un
estilo palpitante, con poderoso carisma y majestad de diosa.
- Alfonso Saiz Valdivielso
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